<!-- /* Font Definitions */ @font-face {font-family:"Cambria Math"; panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4; mso-font-charset:0; mso-generic-font-family:roman; mso-font-pitch:variable; mso-font-signature:-1610611985 1107304683 0 0 159 0;} @font-face {font-family:Calibri; panose-1:2 15 5 2 2 2 4 3 2 4; mso-font-charset:0; mso-generic-font-family:swiss; mso-font-pitch:variable; mso-font-signature:-1610611985 1073750139 0 0 159 0;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-unhide:no; mso-style-qformat:yes; mso-style-parent:""; margin-top:0cm; margin-right:0cm; margin-bottom:10.0pt; margin-left:0cm; line-height:115%; mso-pagination:widow-orphan; font-size:11.0pt; font-family:"Calibri","sans-serif"; mso-ascii-font-family:Calibri; mso-ascii-theme-font:minor-latin; mso-fareast-font-family:Calibri; mso-fareast-theme-font:minor-latin; mso-hansi-font-family:Calibri; mso-hansi-theme-font:minor-latin; mso-bidi-font-family:"Times New Roman"; mso-bidi-theme-font:minor-bidi; mso-fareast-language:EN-US;} p {mso-style-noshow:yes; mso-style-priority:99; mso-margin-top-alt:auto; margin-right:0cm; mso-margin-bottom-alt:auto; margin-left:0cm; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman","serif"; mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} .MsoChpDefault {mso-style-type:export-only; mso-default-props:yes; mso-ascii-font-family:Calibri; mso-ascii-theme-font:minor-latin; mso-fareast-font-family:Calibri; mso-fareast-theme-font:minor-latin; mso-hansi-font-family:Calibri; mso-hansi-theme-font:minor-latin; mso-bidi-font-family:"Times New Roman"; mso-bidi-theme-font:minor-bidi; mso-fareast-language:EN-US;} .MsoPapDefault {mso-style-type:export-only; margin-bottom:10.0pt; line-height:115%;} @page Section1 {size:595.3pt 841.9pt; margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; mso-header-margin:35.4pt; mso-footer-margin:35.4pt; mso-paper-source:0;} div.Section1 {page:Section1;} -->
Ideas y estructura argumentativa del texto: propone a Dios como idea del infinito, Dios nos ha puesto en nuestras mentes las ideas. Hay tres tipos de ideas y una de ellas son las Innatas, estas son las mejores y es donde tengo la idea de infinito, ese infinito es Dios y esas ideas yo no las he hecho porque soy un ser finito, sino que Dios me las ha puesto en mi mente, por eso Dios es causa Real Proporcionada.
Problema de la demostración de la existencia de Dios y principales líneas de su pensamiento: en primer lugar, la idea de Dios, es decir la idea de un ser infinito, eterno, omnisciente, omnipotente y creador, es difícil suponer que esta idea la haya fabricado yo mismo. La idea de Dios es la única en la que hay algo que no puede proceder de mí mismo, puesto que no poseo todas las perfecciones representadas en la idea. Por esta razón, Descartes concluye que el origen o causa de esta idea, no puede ser más que una sustancia infinita, y la simple presencia en mí de la idea de Dios, demuestra la existencia de Dios. En segundo lugar puedo llegar a reconocer la existencia de Dios, según Descartes, por la misma finitud o limitación de mi yo. Es evidente que no me he creado a mí mismo, especialmente por mis inseguridades y dudas. Si fuese la causa de mí mismo, me habría otorgado las perfecciones contenidas en la idea de Dios. Es claro que no me he creado a mí mismo y que ha debido crearme un ser que tiene todas las perfecciones, cuya idea poseo como un Ser infinito.
Marco histórico, sociocultural y filosófico: el siglo XVII es el siglo de la crisis de conciencia europea, los factores que determinaron esta crisis, son la fragmentación del cristianismo en diversas confesiones, las continuas guerras, hambrunas periódicas y los crecientes antagonismos entre nobles y burgueses, señores y campesinos. La inestabilidad del movimiento Barroco se plasma en las portadas, los retablos y las pinturas eclesiásticas. Con el crecimiento de las ciudades se va abriendo paso a una progresiva racionalización de la vida social. Las ciudades consumen cada vez más y no producen, lo que hace forzar una racionalización de la agricultura y de la producción, que lleva al auge de la circulación de la moneda. Este siglo se caracteriza por una gran efervescencia en las ciencias, particularmente la física, la astronomía y la medicina.
!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->